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Las herramientas no hacen al profesional pero es importante saber usarlas a nuestro favor si queremos un resultado rápido que cumpla con todos los estándares de excelencia. Aquí van 5 herramientas necesarias para diseñar un buen logo:

Libreta

Siempre insisto en que se bocete a mano antes de empezar a ilustrar por computadora. Estos bocetos son más benéficos cuando se encuentran conglomerados en una sola libreta con hojas cosidas (no de espiral, fáciles de arrancar voluntaria o involuntariamente) en lugar de estar esparcidas en varias hojas sueltas. El bocetaje es un proceso mental necesariamente desordenado y juguetón pero eventualmente necesitaremos introducir un proceso de análisis lógico y ordenado.

Es esencial registrar cada pequeño paso del proceso creativo ya que el diseño de un logo se parece más a un descubrimiento que a una construcción. Al plasmar cada iteración, nos regalamos la oportunidad de regresar a una versión anterior para intentar enfoques de diseño diferentes y comparar entre ellos.

Dado que al principio las ideas vienen difusas, ambiguas, aglutinadas y en violento staccato, es importante dejar una crónica que les dé sentido y nos facilite la toma de decisiones junto a cada una de sus ramificaciones (por ejemplo, permutaciones de color con tipografías). Las ideas que nos emocionan de inmediato suelen no ser las adecuadas al final del proceso creativo; es útil poder regresar a la bifurcación en la que creemos que debimos haber tomado el camino contrario.

Siempre recomiendo anotar todas las ideas que pasen por mi mente, buenas y malas. En más de una ocasión lo que fue “basura” para un proyecto resultó ser un tesoro para otro; la inspiración (uso esta palabra en un contexto analítico y no emocional) para varios logos que he diseñado surgieron como bocetos no utilizados de otros proyectos, incluso de años atrás.

La experiencia me ha enseñado que es importante tener sentido histórico y de vez en cuando consulto mis libretas como antología de toda una profesión. Es un buen ejercicio mental y me permite volver a ver los problemas desde una perspectiva más fresca.

Pluma

La pluma obviamente acompaña a la libreta pero merece mención aparte por lo siguiente: no debemos borrar nuestros errores (ideas que no funcionaron para el diseño final, trazos que no son estéticos). Escribir con lápiz nos pone en ocasión constante de caer en la tentación de hacerlo (a veces nos gustaría tener un registro limpio de nuestros pensamientos). Pero los aciertos en el diseño se construyen sobre cientos de errores pequeños y constantes. Un error no es tal si se aprende de él; registrarlo nos ayuda a asimilar el aprendizaje y volver atrás con ojos más sabios cuando sea necesario. Además, nuestro criterio va perfeccionándose a medida que avanzamos en nuestro proyecto de diseño, y lo que parecía un error al principio puede convertirse en una joya bajo los cambios adecuados.

Biblioteca

Jamás abordo un problema de diseño asumiendo que conozco suficiente acerca del tema; hacerlo sería perezoso, irresponsable y peligroso para mi cliente. Hay que acudir a la biblioteca tan pronto como se nos haya entregado el brief (información dada por el cliente para llevar a cabo un proyecto de diseño). Con el Internet tenemos acceso inmediato a muchas más fuentes que las que una biblioteca física nos permite, pero no siempre sabemos usar ese poder. Los medios pueden ser muchos pero el objetivo de la investigación previa al bocetaje es siempre el mismo: recabar suficiente información para poder justificar nuestra solución visual. Un buen logo no sólo necesita inspiración; demanda justificación.

Smartphone (cámara y grabadora)

La biblioteca (digital o física) puede darnos un excelente marco teórico pero hay cosas que sólo pueden aprenderse al interior de la organización. Cuando diseño logos para corporaciones ya existentes, entrevisto a cada uno de los socios y actores clave en todos los niveles; en ocasiones afortunadas me autorizan preguntarles a sus clientes qué es lo que los mueve a elegirlos sobre la competencia. Esta información es oro molido y conviene grabarla de viva voz en tiempo real (para después pasar en limpio los conceptos clave a la libreta).

Cuando las formas naturales, el arte o las ilusiones ópticas en nuestro entorno son inspiración visual para el diseño de nuestro logo, agradezco que mi teléfono tenga una cámara de buena resolución, ya que después podré analizar y basar mis bocetos en las fotografías.

*No es esencial, pero realmente disfruto hacer un viaje al museo y caminar a lo largo de las exhibiciones con mi teléfono y mi cuaderno en la mano.

Adobe Illustrator

Siempre me aseguro de que esta herramienta digital se use hasta el final del proceso de diseño de un logo, cuando tengo los conceptos bien definidos y una idea clara de lo que quiero lograr.

Aunque se puede diseñar en muchos programas no enfocados a vectores (Photoshop, PowerPoint e incluso Word), no recomiendo usarlos ya que por naturaleza un logo necesitará estar en vectores, lo cual permite modificaciones en tamaño sin perder calidad.